La oscuridad se apoderaba de la habitación mientras el padre Andrés se preparaba para enfrentar una fuerza que desafiaba todo lo terrenal. Frente a él, una mujer encadenada a la cama retorcía su cuerpo de forma antinatural, susurros en lenguas desconocidas escapaban de sus labios mientras sus ojos reflejaban un abismo sin alma. Con su crucifijo en mano y la fe como su única arma, el sacerdote inició el rito, pero pronto comprendió que esta no sería una batalla fácil. La entidad que habitaba en ella no solo desafiaba su fe, sino que conocía sus miedos más profundos. Cada palabra sagrada pronunciada provocaba gritos desgarradores y una furia inhumana que estremecía las paredes del cuarto de exorcismo. ¿Podrá el padre Andrés liberar a esta mujer de su tormento o será él quien sucumba ante las fuerzas oscuras que acechan en la penumbra?